Línea 2 del metro de Bogotá: ¿Qué implica la nulidad de la licitación?

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La alcaldía de Bogotá ha anunciado la decisión de declarar nulo el proceso de licitación para la construcción de la segunda línea del metro de la capital, dado que ningún consorcio precalificado presentó ofertas antes de la fecha límite establecida. En una rueda de prensa, el alcalde Carlos Fernando Galán comunicó la noticia, señalando los desafíos persistentes que enfrenta este ambicioso proyecto de infraestructura, vital para el desarrollo del transporte público en una ciudad que alberga a más de 8 millones de habitantes. Esta decisión no afecta la continuidad del proyecto, ya que se prevé un nuevo proceso de licitación internacional que comenzará en febrero, subrayando la determinación de las autoridades locales de llevar adelante este crucial proyecto.

La segunda línea del metro, que abarcará 15.5 kilómetros e incluirá 11 estaciones, tiene como objetivo conectar los distritos norte y oeste de Bogotá con el centro de la ciudad. Se estima que la nueva línea podrá transportar hasta 50,000 pasajeros por hora en cada dirección. Galán explicó que la nueva licitación aprovechará un marco técnico y financiero más robusto, además del respaldo continuo de prestamistas multilaterales y del gobierno nacional. Las autoridades de la ciudad están comprometidas a adjudicar el contrato en el primer trimestre de 2027, lo que refleja un esfuerzo concertado para desatascar este importante proyecto.

El fallido proceso de licitación se produce después de un largo y complicado período de precalificación que se inició durante la administración de la exalcaldesa Claudia López. Cuatro consorcios fueron precalificados inicialmente, pero problemas de conflictos de interés llevaron a la reducción de los postulantes a solo dos: uno español y uno chino. Sin embargo, el consorcio chino se retiró debido a preocupaciones sobre la volatilidad del cambio de moneda colombiano, dejando al consorcio español como el único competidor, el cual finalmente no logró presentar una propuesta viable tras la retirada de uno de sus socios clave.

Las reacciones políticas no se hicieron esperar tras el anuncio de la alcaldía. Algunos líderes, como el exconcejal Daniel Briceño, criticaron a la administración anterior por lo que calificaron de deficiencias en la preparación del proyecto, mientras que otros, como el concejal Juan David Quintero, relacionaron la falta de ofertas con tensiones geopolíticas globales, sugiriendo que las disputas comerciales entre Estados Unidos y China podrían haber influido en la decisión de los consorcios. Sin embargo, el alcalde Galán hizo hincapié en que a pesar de estos contratiempos, el proyecto no corre peligro y su avance continúa con el objetivo de mejorar el sistema de transporte de la ciudad.

La primera línea del metro de Bogotá, en contraposición, ha mostrado avances sustanciales, alcanzando aproximadamente un 70% de construcción. Se espera que comience a operar en 2028 y se considera un modelo para futuros proyectos ferroviarios. La segunda línea, con un costo estimado de 34.9 billones de pesos colombianos (aproximadamente USD$8.9 mil millones) y completamente automatizada, se estima que agregará unas 800,000 nuevas travesías diarias una vez en operación. Para atraer un mayor número de oferentes, se lanzará una campaña internacional de difusión, prometiendo ampliar la invitación a empresas de todo el mundo cuando se reabra el proceso de licitación.

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