Colombia despertó este lunes con una de las sacudidas más devastadoras de las últimas décadas, a medida que un terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente del país durante la mañana. Según el Servicio Geológico Colombiano, el epicentro del sismo se localizó en el municipio de San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 82 kilómetros. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos reportó una magnitud similar, pero a una profundidad de 107 kilómetros. Las imágenes que emergen de la zona reflejan el caos, con edificios colapsados y vehículos desplazados, mientras la población lidiaba con el miedo abrumador a réplicas tras el potente movimiento.
Las escenas de emergencia que comenzaron a circular rápidamente en las redes sociales evidencian la magnitud de la tragedia. La destrucción se observó en múltiples localidades, y los equipos de rescate comenzaron a trabajar con urgencia entre los escombros en busca de posibles sobrevivientes atrapados. Julio Fierro Morales, director del Servicio Geológico Colombiano, declaró que se trató del «sismo más fuerte que se ha sentido en la última década en el país». El impacto del terremoto se sintió en varias ciudades, suscitando una respuesta inmediata de las autoridades en un esfuerzo por contener la crisis.
Las primeras estimaciones de los daños fueron alarmantes. El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo solo días antes, reportó un balance preliminar que incluía 111 muertos y 87 heridos. Además, precisó que 1,575 viviendas habían sido afectadas, con 37 completamente destruidas y 61 edificios colapsados. «Lo primero es el rescate de las personas que se encuentran bajo los escombros. Esa es la prioridad», afirmó De la Espriella al declarar el estado de desastre nacional, movilizando recursos y equipos de emergencia para atender la situación crítica.
Las regiones más afectadas por el terremoto incluyeron Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, donde ciudades como Pereira, Cali, Manizales, Armenia y Quibdó reportaron daños significativos. El presidente también destacó el impacto en la infraestructura esencial, con al menos 18 centros de salud y 52 instituciones educativas sufriendo daños severos. A su vez, 18 carreteras y siete aeropuertos, entre ellos Pereira y Manizales, resultaron afectados, complicando aún más la situación de emergencia en el país.
La tragedia del lunes revivió en la memoria colectiva de los colombianos el devastador terremoto que afectó el Eje Cafetero en 1999, cuando un sismo de magnitud 6.2 en Armenia dejó cerca de 1,900 muertos. A pesar de la profundidad del temblor, esta vez los daños fueron extensos debido a la alta actividad sísmica de la región. Con las labores de rescate que continúan, las imágenes de la destrucción y el desamparo reflejan el verdadero alcance de una crisis que recién comienza a ser comprendida, dejando la posibilidad de que el número de víctimas siga incrementando a medida que avancen los esfuerzos de búsqueda.








