El canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha rechazado categóricamente cualquier posible ataque militar por parte de Estados Unidos, enfatizando que el país norteamericano «nunca podrá encontrar justificación» para una acción de tal magnitud contra Cuba. Durante una entrevista reciente con NBC News, Rodríguez expresó su confianza en que no se repetirá la situación vivida en Venezuela, donde Estados Unidos llevó a cabo un intento de derrocamiento del presidente Nicolás Maduro. Aseguró que la isla está preparándose para cualquier eventualidad, a la vez que afirmó que la retórica bélica de Washington se toma en serio desde La Habana.
Rodríguez, quien se encuentra en Nueva York participando en la Asamblea General de la ONU, aseveró que Cuba no es y no desea ser considerada un enemigo de Estados Unidos, destacando lo que él define como los profundos lazos entre los pueblos cubano y estadounidense. Sin embargo, el ministro señala que la verdadera amenaza para Cuba radica en el bloqueo económico impuesto por Washington, el cual considera un «acto de guerra». Este cerco, que se ha intensificado desde la administración del expresidente Donald Trump, es para La Habana un obstáculo crítico en su desarrollo económico y social.
El canciller cubano subrayó que el bloqueo económico de EE.UU. debería cesar inmediatamente, sugiriendo que dicho cerco es más perjudicial que cualquier preparación militar en torno a la isla. Rodríguez considera que, a pesar de las tensiones actuales, las relaciones bilaterales podrían beneficiarse de un diálogo más constructivo y, aunque no proporcionó detalles específicos sobre conversaciones recientes, manifestó su disposición a continuar el diálogo, asegurando que han habido «episodios» de comunicación entre ambas naciones.
A medida que aumenta la preocupación sobre los movimientos del Ejército estadounidense en torno a Cuba, se reporta que la presión de Washington para promover cambios significativos en la isla agrava aún más la situación. Según CBS News, existen indicios de que las fuerzas armadas de EE.UU. están en alerta y preparándose para posibles acciones intervencionistas. Esto va de la mano con la crítica internacional que plantea el bloqueo económico y sus repercusiones en la vida cotidiana de los cubanos, quienes enfrentan una de las crisis más severas de su historia reciente.
El escenario político se complica aún más con la posible participación de figuras influyentes en las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. Aunque Rodríguez no confirmó los rumores sobre el nieto de Raúl Castro liderando los diálogos, enfatizó que hay una clara disposición por parte de Cuba para mantener abiertas las líneas de comunicación. Sin embargo, las diferencias de enfoque y el «comportamiento restrictivo» por parte de EE.UU. han dificultado el avance hacia soluciones concretas, dejando en claro que el camino hacia la normalización de las relaciones seguirá siendo un reto complejo.








