La crisis energética en Cuba ha alcanzado un punto crítico tras el anuncio del gobierno de que el país ha agotado sus reservas de combustibles. Durante una comparecencia en televisión, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, declaró que la isla carece tanto de diésel como de fueloil necesarios para sostener el sistema eléctrico nacional, lo que desencadena un aumento en la frecuencia y duración de apagones en el país. En La Habana, por ejemplo, los cortes de electricidad han superado las 20 horas diarias, dejando a los cubanos en una situación desesperada donde el servicio se restablece solamente por unas horas, solo para volver a interrumpirse. Esta situación crítica ha sido exacerbada por el agotamiento de un cargamento de 100,000 toneladas de petróleo proveniente de Rusia, que había permitido una temporal estabilización del sistema eléctrico.
El ministro Vicente de la O Levy completó su declaración enfatizando que la crisis se ha agravado en parte debido a las restricciones comerciales impuestas por el bloqueo de Estados Unidos. Sin embargo, a pesar de la severidad de la crisis energética, el ministro se comprometió a buscar soluciones y a seguir resistiendo ante la adversidad. Esta declaración resuena en un contexto donde el sistema energético cubano ha estado en un estado de precariedad debido a la dependencia de importaciones de petróleo, que actualmente se ha visto afectada por la detención de envíos desde Venezuela y la disminución de suministros mexicanos.
La producción diaria de petróleo en Cuba se estima en aproximadamente 40,000 barriles, mientras que su consumo es de cerca de 100,000 barriles, lo que ha llevado al país a depender históricamente de importaciones. Con la interrupción de los envíos desde Venezuela y la caída de las importaciones desde México, la situación se ha vuelto insostenible. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha culpado directamente a Washington por el deterioro de la situación, calificando las sanciones como un «bloqueo energético genocida» que afecta gravemente el bienestar de la población. En su mensaje, Díaz-Canel lamentó el déficit de más de 2,000 MW pronosticado para la hora pico, lo que ilustra la magnitud del problema.
Por otro lado, la administración estadounidense a través de figuras como el secretario de Estado Marco Rubio, ha desestimado las acusaciones del gobierno cubano, argumentando que la verdadera causa de la crisis es la falta de habilidades administrativas y recursos económicos del gobierno de la isla. «La razón por la que no tienen petróleo es porque no tienen dinero para pagarlo», citó Rubio en una entrevista, sugiriendo que la mala gestión es la raíz del problema en lugar del embargo.
El descontento popular ha crecido a medida que el deterioro del sistema eléctrico desencadena protestas en diversas ciudades, incluyendo La Habana. Los ciudadanos, frustrados por los prolongados cortes de energía, han salido a las calles a protestar, golpeando cacerolas y bloqueando vías para exigir una solución. Además, el colapso parcial de la red eléctrica en regiones orientales del país ha revelado la gravedad del problema, acentuado por una infraestructura obsoleta y el déficit de mantenimiento adecuado durante años, creando un caldo de cultivo para la frustración social y la insatisfacción general de la población.








