El Parlamento de Honduras ha emitido una fuerte condena contra la «injerencia» del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las elecciones generales celebradas el 30 de noviembre. Esta injerencia, según el presidente del Parlamento hondureño, Luis Redondo, se expresó a través de declaraciones públicas que amenazaron y coaccionaron a los ciudadanos hondureños, afectando gravemente el proceso electoral. Redondo enfatizó que estas acciones de Trump alteraron el ejercicio libre del sufragio, lo que pone en tela de juicio la legitimidad del proceso y los resultados obtenidos, donde el candidato del conservador Partido Nacional, Nasry Asfura, encabeza las votaciones preliminares.
La declaración fue acordada por la Comisión Permanente del Parlamento, un órgano cuyo funcionamiento se ha visto paralizado debido a la falta de convocatoria a sesiones. Esta situación ha suscitado críticas sobre la falta de representatividad y la gestión legislativa en el país. La presión ejercida por el mandatario estadounidense no solo se considera una violación de la soberanía de Honduras, sino que también se tilda de un acto que pone en peligro los principios democráticos fundamentales y el respeto a los derechos humanos, elementos que deberían ser innatos en cualquier proceso electoral.
El respaldo de Trump a Asfura se suma a su controvertida decisión de indultar al expresidente Juan Orlando Hernández, quien purgaba una larga condena en Estados Unidos por narcotráfico. La Comisión Permanente ha calificado estas maniobras como una «coacción sin precedentes» que busca manipular el proceso electoral, intimidar a los votantes y amenazarlos con consecuencias económicas, como la posible interrupción de remesas familiares. Este tipo de acciones son vistas como un ataque directo a la autodeterminación del pueblo hondureño y a los principios establecidos por la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Por otro lado, el Congreso Nacional de Honduras ha dejado claro que no validará un proceso que esté manchado por este tipo de presiones, considerando que la situación ha sido contaminada tanto por influencias externas como por problemas internos relacionados con el crimen organizado. En una declaración contundente, el Parlamento destacó la necesidad de realizar un recuento minucioso y transparente de los votos, instando a las Misiones de Observación Electoral de la OEA y la Unión Europea a incluir en sus informes un análisis exhaustivo de las irregularidades observadas. Esta petición señala la creciente preocupación por la transparencia electoral y la necesidad de un fortalecimiento de las instituciones democráticas en Honduras.
Finalmente, la Misión de Observación Electoral de la OEA ha instado a las partes involucradas a mantener la calma y esperar los resultados oficiales, enfatizando la importancia de un proceso electoral que se desarrolle de manera legal y transparente. A medida que se cuenta el 99,40% de los votos, Asfura lidera la contienda electoral, seguido de cerca por Salvador Nasralla del Partido Liberal y Rixi Moncada del partido oficialista Libre. Las palabras de la OEA son un recordatorio de que, a pesar de la tensión actual, es fundamental que los actores políticos actúen responsablemente para garantizar la convivencia social y la integridad del sistema democrático de Honduras.






