El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emitido su alerta sobre las repercusiones económicas de la guerra en Irán, destacando que este conflicto ha interrumpido de manera significativa el impulso de la economía global. En su último informe sobre Perspectivas Económicas Globales, el FMI recortó las previsiones de crecimiento mundial al 3,1% para el año 2026, retrayendo las expectativas en un contexto donde se anticipaba un avance sólido impulsado por avances tecnológicos y la inteligencia artificial. Esta reducción de dos décimas respecto a las cifras de enero refleja la preocupación por la estabilidad económica mundial ante la incertidumbre geopolítica.
La escalada del conflicto ha tenido un impacto directo en la inflación global, que el FMI estima alcanzará el 4,4% este año, un aumento notable de 0,6 puntos en comparación con las proyecciones iniciales. A pesar de que se contempla la posibilidad de que la situación se resuelva en la primera mitad de 2023, los analistas del FMI han planteado escenarios más pesimistas que podrían estancar el crecimiento en un 2% y llevar la inflación a niveles críticos del 6%, especialmente si las hostilidades continúan prolongándose. Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, advirtió que el cierre del estrecho de Ormuz pone en riesgo una crisis energética sin precedentes ante la vitalidad de esta ruta en el comercio de hidrocarburos.
Las repercusiones de la guerra no solo afectan a la economía global en su conjunto, sino que son particularmente severas para las principales potencias mundiales. El FMI ha revisado a la baja las proyecciones de crecimiento para la eurozona y China, situándolas en 1,1% y 4,4%, respectivamente, mientras que se estima que Estados Unidos logrará un crecimiento del 2,3%, sostenido en gran parte por su condición de exportador neto de energía. Sin embargo, este país también enfrenta desafíos económicos, con una inflación promedio prevista del 3,2% para 2026.
Particularmente vulnerables son las naciones de Oriente Medio, que dependen críticamente del tránsito por el estrecho de Ormuz, donde se prevé una contracción económica alarmante. Qatar podría sufrir una caída del 8,6%, Irak un 6,8% y Irán un 6,1%. El bloqueo naval ha restringido el suministro de millones de barriles de petróleo, mientras que la falta de acceso a insumos esenciales como fertilizantes y helio podría desencadenar problemas en la manufactura global, profundizando aún más las dificultades económicas para estas regiones.
En este contexto de creciente fragmentación geoeconómica, el FMI hace un llamado a las autoridades financieras a mantenerse en alerta para salvaguardar la estabilidad de precios y proteger a los segmentos más vulnerables de la población, quienes están enfrentando un aumento en los costos de energía y alimentos. La institución subraya que el impacto en las economías emergentes podría ser casi el doble de lo que se experimenta en las economías avanzadas, dependiendo de la duración del conflicto y la volatilidad de los mercados financieros. Este es un momento crítico para la coordinación de políticas que puedan mitigar los efectos adversos del conflicto y garantizar la resiliencia económica a largo plazo.






