El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha rechazado categóricamente las acusaciones de su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, quien lo vincula con el narcotraficante José Adolfo Macías Villamar, conocido como Fito. Este intercambiar de señalamientos ocurre en un contexto de deteriorada relación entre los dos países, donde la lucha contra el narcotráfico es un tema central. Petro, quien ha hecho uso de su cuenta de X para defenderse, dejó claro que no tiene relación alguna con Fito ni con sus asociados. En sus declaraciones, enfatizó que su única visita a Ecuador ha sido para asistir a actos protocolarios, como la investidura de presidentes, y que Colombia ha colaborado entregando a varias personas con antecedentes criminales a las autoridades ecuatorianas.
Las acusaciones de Noboa surgieron durante una entrevista con la revista colombiana Semana, donde mencionó que Petro se habría reunido con miembros de la Revolución Ciudadana, sugiriendo que algunos de ellos tienen conexiones con Fito. Sin embargo, el presidente ecuatoriano también admitió que no podía confirmar un contacto directo entre Petro y el narcotraficante. La figura de Fito se ha vuelto cada vez más prominente en la agenda de seguridad ecuatoriana, especialmente tras su fuga de una prisión en Guayaquil a principios de este año, un hecho que intensificó la violencia en el país y llevó a Noboa a emprender una guerra abierta contra las organizaciones narcotraficantes.
En respuesta a las acusaciones, Petro no solo defendió su honor, sino que también arremetió contra Noboa y criticó a sectores de la política colombiana. Hizo una comparación con el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugiriendo que Noboa se alimenta de desinformación similar a lo que ocurre en la extrema derecha colombiana, a la que calificó de peligrosa y narcotraficante. Petro subrayó que siente que existe una estrategia organizada en su contra, sustentada en afirmaciones infundadas y insinuaciones que relacionan sin prueba alguna a su gobierno con actividades delictivas.
El contexto de estas tensiones se complica aún más por la reciente recaptura de Fito, quien fue extraditado a Estados Unidos el 20 de julio, convirtiéndose en el primer narcotraficante ecuatoriano juzgado en una corte neoyorquina. Este desarrollo resalta la presión sobre los gobiernos de Colombia y Ecuador para abordar el narcotráfico de manera más efectiva. La extradición de Fito no solo tiene implicaciones legales, sino que también refleja la dura realidad de las relaciones bilaterales en términos de seguridad y cooperación.
Finalmente, Petro reveló que había solicitado a Trump actuar como mediador entre él y Noboa durante una reunión que ambos sostuvieron en la Casa Blanca. Sin embargo, indicó que este asunto fue transferido al secretario de Estado, Marco Rubio, lo que subraya la complejidad de las relaciones diplomáticas en este contexto. La comunicación abierta entre ambos líderes es crucial para poder resolver malentendidos y colaborar en la lucha contra el narcotráfico, un problema que impacta a ambos países y requiere de un enfoque conjunto para ser abordado con eficacia.








