El devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia este lunes ha dejado una huella indeleble en la ciudad de Manizales. Paula Mejía, odontóloga local, expresa su profundo desconsuelo al lamentar la devastación de su consultorio: «Todo se fue. No quedó nada». Con el epicentro del sismo a unos 20 kilómetros de San José del Palmar, el impacto se sintió fuertemente en Manizales, que, aunque se encuentra a 90 kilómetros de distancia, ha sido severamente afectada. Las cifras de daños continúan aumentando a medida que las autoridades evalúan la magnitud de la tragedia, y hasta el momento, la cifra oficial de muertos en la ciudad asciende a cinco, con un total nacional que supera el centenar.
El alcalde de Manizales, Jorge Rojas, ha calificado la situación como «un caos completo» y aseguró que se enfrentan a «daños gigantescos». Al momento de esta evaluación, más de 15 edificios han colapsado, mientras que cerca de un centenar más presentan daños parciales. La emergencia ha exigido priorizar la atención inmediata, dejando de lado un diagnóstico exhaustivo de la magnitud de la catástrofe. Según Rojas, «es un momento crítico y difícil para nuestra ciudad». Las calles vacías y el cierre de negocios son un reflejo del miedo y la incertidumbre que ahora se viven entre los ciudadanos.
El recuerdo del devastador sismo de 1999 aún pesa en la memoria colectiva de los manizaleños. En aquel evento, más de mil personas perdieron la vida y miles de viviendas quedaron destruidas o inhabitables. Esta nueva tragedia está rescatando esos recuerdos de dolor, mientras la ciudad enfrenta una crisis marcada por la inestabilidad estructural. Las imágenes que circulan, como la catedral con su torre inclinada, revelan la gravedad del impacto, y los esfuerzos de los equipos de socorro se concentran en las áreas más afectadas, como la Avenida Santander donde varios edificios han sido severamente dañados.
El panorama es desolador para comerciantes locales como José Barreto, quien vio cerrada su frutería en El Cable debido a daños estructurales en los negocios aledaños. Con la luz y el agua cortadas, la incertidumbre sobre cuándo podrán reabrir sus puertas subraya el impacto económico del sismo. También, un considerable desplome de una pared del Parque Médico ha causado daños no solo materiales, sino un engorroso proceso de recuperación que aún está en desarrollo. Los testigos relatan cómo vivieron el momento del terremoto, impregnando cada relato de una vivencia personal y desgarradora.
A medida que Manizales se enfrenta a esta crisis, las autoridades han tomado medidas para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Se han habilitado albergues para aquellos que han quedado sin hogar y se hace un llamado a la población para que se mantenga alejada de las estructuras dañadas. La gestión de la crisis se ha coordinado con distintas instituciones, y el presidente Abelardo de la Espriella ha ordenado la instalación de un Puesto de Mando Unificado. La cooperación entre las autoridades municipales y nacionales es esencial en este momento crítico, donde la respuesta rápida puede salvar vidas y ayudar a la comunidad a reconstruirse después de tal desastre.








