Familiares de un menor de siete años han denunciado un supuesto abuso en la Clínica IMES de Armenia, donde el niño estaba internado por problemas de salud mental. Este grave suceso ha llamado la atención a nivel regional, y ya ha sido reportado a las autoridades competentes, incluyendo la Policía de Infancia y Adolescencia y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Según un tío del menor, que ha manifestado su profunda preocupación, el caso se encuentra en proceso de investigación con el apoyo de un abogado, mientras la familia busca respuestas sobre lo sucedido.
El menor, identificado con el seudónimo «Santiago», había sido trasladado a la clínica tras sufrir un cuadro de depresión vinculado a su difícil situación familiar, marcando un cambio significativo en su vida. Previo a su ingreso a la Clínica IMES, Santiago había estado bajo la custodia de su tío y su abuela, quienes intentaron brindarle la atención psicológica necesaria, pero se encontraron con una serie de obstáculos que aumentaron su angustia. Durante su estadía, la familia fue informada de que la atención del niño sería exclusiva por parte de profesionales, lo que llevó a la abuela a abdicar de su derecho a acompañarlo.
Según el relato del familiar, el momento más crítico ocurrió cuando recibió una llamada desesperada de su madre, quien notificó que Santiago había sido llevado de emergencia al Hospital San Juan de Dios, tras sufrir una agresión en la clínica. La incógnita de lo que había sucedido se tornó en terror cuando se supo que el niño había sido víctima de un acto que lo marcó profundamente. Al acercarse al menor en el hospital, su reacción de evasión y silencio únicamente indicaba el peso de su trauma, un momento devastador para toda la familia.
En respuesta a la denuncia, la Clínica IMES emitió un comunicado en el que se refirió a la situación como un incidente de «conducta sexual inadecuada» entre dos menores de edad, intentando minimizar el suceso al catalogarlo como consensuado entre los involucrados. Sin embargo, esta versión contrasta con el testimonio de la familia del niño, quienes afirman que se trató de un abuso claro. La confusión y la angustia comenzaron a cernirse en torno a la falta de claridad en los hechos, incluyendo una posible negligencia en la atención brindada a Santiago.
Actualmente, Santiago continúa bajo tratamiento en el Hospital San Juan de Dios, y su familia está en contacto con el ICBF para formalizar la denuncia y conseguir justicia por lo sucedido. La situación expone la vulnerabilidad de los menores en instituciones de salud mental y las preocupaciones sobre la protección que deberían recibir. La comunidad espera que las autoridades actúen con rapidez y determinación para esclarecer el caso y evitar que incidentes así se repitan en el futuro.






