El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció el martes 3 de marzo que el Ejército de Israel ha recibido la autorización para «tomar el control» de nuevas posiciones en el sur del Líbano. Esta decisión se produce en el contexto de una creciente tensión en la región y del reciente aumento de las operaciones aéreas contra el movimiento Hezbolá, apoyado por Irán. Katz afirmó que el objetivo de esta medida es fortalecer la defensa de las localidades israelíes fronterizas, que han estado en el punto de mira de ataques militantes en el pasado.
El anuncio fue puntualizado por el portavoz militar, Effie Defrin, quien declaró que se está creando una «zona de amortiguamiento» en el sur de Líbano. Según Defrin, el Comando Norte del Ejército israelí ha progresado en la toma de control del terreno dominante, lo que busca garantizar la seguridad de los residentes israelíes. Esta iniciativa toma forma a dos meses del alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024, el cual estableció una tensa pausa en los combates entre Israel y Hezbolá.
Katz y el primer ministro Benjamin Netanyahu enfatizaron que el despliegue de tropas en nuevas posiciones no se considera una operación terrestre convencional, sino una acción táctica destinada a proteger a los civiles israelíes. El teniente coronel Nadav Shoshani, portavoz internacional del Ejército, afirmó que este movimiento es una respuesta preventiva contra posibles ataques de Hezbolá y busca salvaguardar a la población local, que vive bajo la amenaza de violencia transfronteriza.
La situación en la frontera se complica aún más con la información de que el Ejército libanés ha retirado sus efectivos de al menos siete posiciones operativas avanzadas. Esta reconfiguración militar ha sido interpretada como un esfuerzo por parte de las autoridades libanesas para preservar la seguridad de sus tropas frente a una escalada de las operaciones israelíes. Los testigos en la región reportan un ambiente de creciente tensión, donde las dinámicas de poder están en constante cambio.
Las acciones recientes del Ejército israelí ponen de relieve la complejidad del conflicto en la región, que no solo involucra a actores locales, sino también a potencias regionales como Irán. El establecimiento de nuevas posiciones estratégicas y la creación de una zona de seguridad en el Líbano sugiere que Israel está dispuesto a intensificar sus esfuerzos para garantizar su seguridad nacional, a pesar de los riesgos de una posible escalada en la violencia con Hezbolá y otros grupos militantes.







