Enfermedades amish: Cáncer, Diabetes y Vacunas Desmentidos

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Circulan diversas afirmaciones que sostienen que los niños amish no padecen de enfermedades como cáncer, diabetes o autismo, aduciendo que esto se debe a que no son vacunados. Sin embargo, estas afirmaciones son engañosas. Aunque es cierto que en las comunidades amish se ha reportado una incidencia menor de ciertos tipos de cáncer, esto no significa que estén completamente inmunes a la enfermedad. Por el contrario, investigaciones han demostrado que los amish, al igual que el resto de la población, sufren de cáncer y diabetes, y la mortalidad asociada a estas condiciones puede ser incluso mayor debido a la falta de detección y acceso a tratamientos médicos adecuados.

La comunidad amish es un grupo diverso y no homogéneo, donde las prácticas de vacunación varían considerablemente de una familia a otra. Aunque se ha argumentado que una gran parte de los amish no se vacuna, hay estudios que muestran que sí existe una aceptación de las vacunas, aunque en menor proporción que el resto de la población estadounidense. Por ejemplo, un estudio de 2017 reveló que un 97.6% de los amish encuestados aceptaban algún tipo de vacuna para sus hijos. Esta información desafía la idea de que ningún amish toma la decisión de vacunar a sus hijos y resalta la variedad de opiniones y decisiones dentro de la comunidad.

Además, aunque la incidencia de cáncer entre los amish puede ser inferior gracias a ciertos estilos de vida como la dieta saludable y la actividad física regular, la mortalidad por esta enfermedad es considerablemente alta, particularmente por el diagnóstico tardío y el acceso limitado a servicios de salud. Expertos en salud han señalado que muchos amish no se realizan pruebas de detección de cáncer con la misma regularidad que la población general, lo que contribuye a que los casos detectados sean comúnmente más avanzados y difíciles de tratar, agravando así las tasas de mortalidad de estas enfermedades.

En cuanto a los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo, también se reportan casos entre los amish, contradiciendo la idea de que están completamente exentos. Un estudio reciente indicó que la tasa de prevalencia de autismo en los niños amish es de uno por cada 271, lo cual es inferior a la tasa en la población general, pero esto podría deberse a un infradiagnóstico. Los especialistas han sugerido que el acceso limitado a servicios médicos y la falta de conciencia sobre el espectro autista dentro de estas comunidades contribuyen a que muchos casos no sean identificados correctamente.

En resumen, es vital aclarar que las comunidades amish, aunque pueden tener ciertas ventajas en salud debido a su estilo de vida y prácticas culturales, no son inmunes a enfermedades como el cáncer, la diabetes o el autismo. La insistencia en que estas condiciones no afectan a los amish solo perpetúa mitos y desinformación. Una comprensión precisa de la salud en estas comunidades debe considerar tanto sus decisiones personales sobre la medicina moderna y la vacunación, como los desafíos que enfrentan en cuanto al diagnóstico y tratamiento de enfermedades comunes.

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