La desigualdad en la esperanza de vida de las ciudades en Latinoamérica

Expectativas de vida en América Latina

Uno de los aspectos más importantes de cualquier país es la esperanza de vida que pueda obtener, ya que esto dirá mucho de las condiciones en que viven sus habitantes y la calidad de sus sistemas de salud. En América Latina, la diferencia entre un país y otro puede ser muy amplia. Es peor aún cuando se comparan ciudades.

Latinoamérica es un territorio bastante variado. Sus países tienen distintos aspectos culturales que los hacen únicos, pero también, entre ellos existen diferencias económicas muy grandes, lo que permite que distintos índices relacionados a la calidad de vida de sus habitantes tengan grandes diferencias. Uno de ello es la esperanza de vida promedio.

Este índice, es capaz de entregar una radiografía completa de cómo viven los habitantes de cada país y de qué tan buena es la calidad de sus servicios básicos de salud. Según un estudio publicado en la revista Nature Medicine, las diferencias respecto a este apartado en nuestro continente son abismales, especialmente si separa por ciudad.

Diferencias sociales muy marcadas

Dentro de los países más estables en cuanto a esperanza de vida, se encuentran Chile, Costa Rica y Panamá, ya que tienen un patrón más estable si se comparan sus ciudades. En promedio, las mujeres pueden vivir 81 años y los hombres 77 años. Sin embargo, quienes presentan más diferencias entre sus ciudades son Brasil, México y Colombia.

El investigador Usama Bilal de la Universidad Drexel y coautor de esta investigación, señala que la esperanza de vida se relaciona mucho con las condiciones sociales de cada ciudad, las cuales pueden presentar grandes diferencias una de otra. Por ejemplo, aquellas que tienen mejor educación, más acceso a servicios básicos y una mejor higiene, tendrán una mayor esperanza de vida, ya que tendrán menos posibilidades de contraer alguna enfermedad producto de alguno de esos factores.

Violencia desmedida y su relación con la esperanza de vida

Sin embargo, uno de los factores que más influye en la esperanza de vida que puedan tener algunas ciudades, tiene relación a los índices de violencia que presenten. En este sentido, el estudio ha demostrado que en las ciudades más grandes tienden a suceder más delitos violentos, lo que en general, afecta más a hombre que mujeres.

A pesar de todo, hay que tener en cuenta que en ciertas ciudades la tendencia es más marcada a casos de femicidios, como lo que ocurre en la Ciudad Juárez de México, una con las tasas más altas de asesinatos a mujeres en el mundo. Esta misma ciudad, representa la con menor esperanza de vida para las mujeres, con 74,9 años. Por el lado de los hombres, la menor es Acapulco, con 63,6 años.

Si se compara Acapulco con la ciudad de Mérida, por ejemplo, podemos ver que la diferencia de esperanza de vida para hombres es de casi 10 años, ya que esta última ciudad tiene una esperanza de vida de 72,6 años. Si se desglosan las causas de las muertes en hombres, en Mérida solo un 2% ocurre por hechos violentos. En Acapulco un 19% de los hombres muere por esta razón.

Ocupar estos datos para elaborar políticas públicas

servicios de salud

Según lo señalado por los expertos que elaboraron esta investigación, la diferencia entre ciudades en América Latina es tan grande, que un grupo de ellas podría ser comparadas con ciudades de Europa, pero las que tienen menores recursos y más violencia, podrían compararse con algunas regiones de África.

Uno de los objetivos de este estudio, además de entregar los resultados que ya han saltado a la vista, es motivar a los gobiernos a tomar cartas en el asunto y elaborar políticas públicas relacionadas a esta problemática. Dentro de las acciones que sugieren los expertos, es que se motive a crear mejores sistemas de salud en general y que sean accesibles a todos los sectores de la sociedad.

Algo que sorprende, es que esto no se da necesariamente en ciudades pequeñas solamente. Grandes capitales de Sudamérica como Santiago de Chile o Buenos Aires, tienen una serie de subdivisiones en su interior. En el caso chileno, por ejemplo, sus ciudades se dividen en comunas. En su capital, al ir de un extremo al otro es posible dar con las grandes diferencias sociales entre sus habitantes, lo cual se relaciona directamente con la esperanza de vida que podrán tener.