A horas del inicio del gobierno del presidente José Antonio Kast, la política exterior de Chile se encuentra en el centro del debate en América Latina, especialmente tras la reciente cumbre convocada por el gobierno de Estados Unidos en Florida. Este encuentro reunió a líderes y autoridades de varios países del continente para discutir la seguridad regional y cómo enfrentar el creciente desafío del crimen organizado. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó la iniciativa conocida como “Escudo de las Américas”, diseñada para fortalecer la cooperación interamericana contra el narcotráfico y otras amenazas transnacionales. La asistencia de Kast a esta cumbre ha generado un gran interés dentro de Chile, destacando su papel en la reconfiguración de las relaciones políticas en la región.
El Dr. Froilán Ramos, académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, señala que la iniciativa estadounidense enmarcada dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional fue propuesta como una respuesta a la creciente complejidad de los carteles de narcotráfico, que han evolucionado hasta convertirse en organizaciones semiterroristas con redes internacionales. «Hoy estas organizaciones no solo manejan el tráfico de drogas, sino que afectan la estabilidad estatal y fomentan la violencia y la corrupción en varios países», afirma Ramos, eludiendo así la simple categorización del narcotráfico como un problema exclusivamente local.
La cumbre dejó en evidencia la fragmentación de la política de seguridad en América Latina, al contar con la presencia de líderes de solo 12 países y la notable ausencia de naciones como México, Brasil y Colombia. Para el Dr. Ramos, esto refleja una falta de consenso y cohesión en la región frente a enfoques comunes hacia el crimen organizado y la seguridad. A su juicio, este nuevo marco de cooperación a través de iniciativas directamente impulsadas por Washington podría desplazar conversaciones históricas que han tenido lugar en foros como la Junta Interamericana de Defensa, lo que podría tener implicaciones a largo plazo para la consideración de las necesidades de defensa en la región.
La influencia cada vez mayor de China en América Latina también juega un papel crucial en este nuevo orden. Ramos subraya que, aunque la acción estadounidense está centrada en el narcotráfico, también se trata de una estrategia para contrarrestar la creciente influencia económica china en la región, como se ha visto con inversiones en infraestructura clave como el megapuerto de Chancay en Perú. «La voluntad de Estados Unidos de incrementar su presencia en América Latina no solo busca consolidar relaciones sobre el narcotráfico, sino también poner un alto en los avances de otras potencias como China», destaca el académico.
Por su parte, la presencia de José Antonio Kast en la cumbre es vista como un intento por parte de Chile de mantener un equilibrio cuidadoso en su política exterior. La asistencia del presidente electo se interpretó como un mensaje de continuidad y una señal clara de estabilidad frente a las tensiones recientes, como las surgidas por el tema del cable submarino chino. El Dr. Ramos concluye que el mayor reto para el gobierno de Kast será equilibrar su relación con Estados Unidos sin comprometer el comercio y los intereses de Chile, en un contexto donde la inestabilidad política en países vecinos como Perú y diferencias ideológicas con gobiernos de Colombia y Brasil complican el panorama regional.








