La Policía ecuatoriana realizó una importante incautación de 360 kilos de clorhidrato de cocaína, que se encontraban escondidos en una zona rural de la provincia de Manabí. Este hallazgo se llevó a cabo en el municipio de Puerto López, donde agentes antinarcóticos, tras recibir información de inteligencia, realizaron una operación que culminó con la localización de varios bultos ocultos entre la vegetación. La sustancia, que estaba cuidadosamente empaquetada en ocho sacos de yute negro, fue confirmada como clorhidrato de cocaína tras las pruebas pertinentes, lo que representa un golpe significativo al narcotráfico en el país.
William Calle, jefe policial de Manabí, expresó su preocupación por el uso de pescadores locales en la logística del tráfico de drogas. Según su declaración, el kilo de cocaína puede alcanzar un valor entre $20,000 y $30,000 en Estados Unidos, lo que en total elevaría el valor de la droga incautada a aproximadamente 7 millones de dólares. Esta situación pone de manifiesto la necesidad urgente de estrategias más eficaces para enfrentar el narcotráfico en una región que ha visto un incremento en este tipo de actividades ilícitas.
En el marco de esta operación, las autoridades detuvieron a un individuo que se encontraba resguardando el área donde se encontró la droga. Sin embargo, el juez que conoció el caso decidió no enviarlo a prisión, alegando que no tenía relación directa con el tráfico de sustancias. Este desenlace genera interrogantes sobre la efectividad del sistema judicial en el manejo de los casos relacionados con el narcotráfico y la protección a los actores que facilitan estas actividades.
Ecuador se ha convertido en un punto estratégico para el tráfico de cocaína, rodeado por Colombia y Perú, los mayores productores mundiales de esta droga. Con puertos estratégicos en la costa, como los de Guayaquil, y una economía dolarizada, el país está en una posición vulnerable frente a las redes de narcotráfico que buscan expandir sus operaciones hacia Europa y Estados Unidos. A pesar de las incautaciones realizadas, las cifras de tráfico muestran la persistencia del problema.
Según datos oficiales, en el año 2025, las fuerzas de seguridad ecuatorianas lograron decomisar 227.1 toneladas de droga, siendo la mayor parte cocaína, aunque esta cifra representa una disminución respecto al récord anterior de 294.61 toneladas incautadas en 2024. Estos datos reflejan la lucha constante que enfrenta el país contra el crimen organizado, un desafío que ha llevado incluso al gobierno a implementar medidas como toques de queda nocturnos en un intento por contener la violencia asociada a esta problemática.








