La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha reafirmado su compromiso de gobernar el país sin influencia externa, a pesar de los anuncios recientes del exmandatario estadounidense Donald Trump. Durante una reunión con su equipo económico transmitida por la televisión estatal, Rodríguez enfatizó que «el gobierno de Venezuela rige en nuestro país, más nadie». Esta declaración se produce en un contexto de incertidumbre política tras la sorprendente captura del presidente Nicolás Maduro en un intento militar estadounidense, que dejó un saldo devastador y una crisis de liderazgo en el país. Rodríguez, quien asumió el cargo con el respaldo de las fuerzas armadas y otros poderes públicos, busca consolidar su gobierno mientras enfrenta presiones externas significativas.
Trump ha declarado que está «a cargo» de la situación al anunciar que el gobierno de Rodríguez entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo al mercado, con el objetivo de controlar también las ganancias de esa venta. A través de su red social, hizo alusión a que fue su decisión mantener a Rodríguez como líder, y advirtió que cualquier acción equivocada podría tener repercusiones severas. En respuesta, Rodríguez envió una carta al exmandatario abogando por una relación «equilibrada y respetuosa» entre ambos países, lo que sugiere un intento de establecer un vínculo diplomático a pesar de las tensiones.
Mientras tanto, la situación judicial de Maduro y su esposa, Cilia Flores, se complica, ya que enfrentan acusaciones en Estados Unidos por narcotráfico. Trump no ha dudado en calificar a Maduro como un «tipo violento» y ha declarado que debe pagar por sus acciones. La nueva imputación por parte del Departamento de Justicia ha suavizado las referencias al Cartel de los Soles, lo que provoca incertidumbre sobre el futuro del caso judicial y el impacto que puede tener en el gobierno de Rodríguez. Maduro se ha declarado un «prisionero de guerra», afirmando que continúa siendo el presidente legítimo del país.
Delcy Rodríguez se enfrenta no solo a la presión internacional, sino también al reto de reestructurar el chavismo sin la figura de Maduro. Algunos analistas sugieren que podría abrir el país a inversiones estadounidenses en el sector petrolero y minero, así como a posibles negociaciones diplomáticas que podrían llevar a una reactivación de relaciones con Washington, rotas en 2019. Además, se espera que inicie una «agenda política electoral» que incluya la liberación de presos políticos, en un esfuerzo por consolidar su gobierno en un plazo máximo de 180 días, según las normas de su interinato.
Rodríguez ha hecho cambios en su gabinete, nombrando un nuevo zar económico en un movimiento que podría indicar un intento de reformar la estructura de poder existente. Sin embargo, mantiene en posiciones clave a figuras como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, asegurando continuidad en ciertos aspectos del gobierno de Maduro. La situación es delicada, y algunos analistas advierten que «Delcy debería dormir con un ojo abierto», ya que su eventual éxito dependerá de su capacidad para maniobrar diplomáticamente mientras mantiene el control interno en un país sumido en la crisis.








